Estoy en esos días de nada. Que estás, pero no estás.
Desequilibrio total. Ya nada me es suficiente.
Siento un inmenso océano enterrado en mi interior, sin agua, ni vida, que no sé como llenar.
Estoy cansado.
A veces me imagino que muero y que todo sigue igual.
No hay cambio, así es, petrificado en el tiempo.
Edmundo! Qué? Aún te quiero.
martes, 4 de agosto de 2009
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